Divorcio con hijos e hipoteca: ¿Quién se queda con la casa y cómo se reparte?

Cuando a una ruptura se le suma una hipoteca conjunta, la situación pasa de lo personal a lo financiero, convirtiéndose en uno de los mayores quebraderos de cabeza en los juzgados de familia.

La pregunta que asalta a la mayoría de las parejas en esta situación es evidente: ¿Qué pasa con la vivienda y quién debe seguir pagando el préstamo?

Para resolver este dilema, lo primero que debemos hacer es separar dos conceptos jurídicos que la gente suele confundir: el uso de la vivienda y la propiedad (junto con su hipoteca).

1. El uso de la casa: ¿Quién se queda viviendo en ella?

Una cosa es quién es el propietario y otra muy distinta quién tiene derecho a residir en ella tras el divorcio. El destino del uso de la vivienda familiar depende principalmente de si hay hijos menores de edad:

  • Si hay hijos menores: El uso de la vivienda familiar se atribuye a los hijos y al progenitor en cuya compañía queden, es decir, al que tenga la custodia exclusiva. No importa si la casa es de los dos, de uno solo o de los abuelos; el interés del menor prevalece. Ojo: en este caso, no es necesario que el progenitor que se quede en la vivienda sea propietario, en muchas ocasiones el progenitor no custodio En casos de custodia compartida el uso de la vivienda se atribuye al progenitor cuyo interés sea más necesitado de protección.

  • Si no hay hijos (o son mayores de edad): El uso de la casa se puede otorgar de forma temporal al progenitor que quede en una situación económica más desfavorecida o vulnerable tras la ruptura.

2. La propiedad y la hipoteca: El banco no se divorcia

Aquí es donde surgen los malentendidos. Que un juez le otorgue el uso de la vivienda a la madre o al padre no cambia el contrato que ambos firmaron con el banco, ni el título de propiedad.

Para el banco, el divorcio es un asunto privado. Si firmasteis una hipoteca conjunta, seguís siendo deudores solidarios al 100%. Si uno de los dos deja de pagar, el banco puede reclamar la deuda íntegra a cualquiera de los dos o iniciar un proceso de embargo.

Y, al revés, si se le atribuye el uso a un cónyuge que no es propietario, el  propietario sigue estando obligado al pago.

¿Quién paga las cuotas de la hipoteca tras el divorcio?

Salvo que se pacte lo contrario, el Tribunal Supremo ha establecido que la hipoteca no es un carga familia, sino una deuda de propiedad. Por lo tanto, debe pagarse en función del porcentaje de propiedad de cada uno, independientemente de a quién se le atribuya el uso de la misma. Los gastos de suministros (luz, agua, gas) y la comunidad de vecinos sí corresponden a quien disfruta de la vivienda.

3. ¿Cómo repartir una casa con hipoteca conjunta?

Los cauces procesales concretos se dividen en liquidación de gananciales (si el matrimonio está sometido a dicho régimen y la vivienda en cuestión es ganancial) y la extinción del condominio (si los cónyuges están en separación de bienes y el inmueble está en copropiedad o si están en gananciales pero el inmueble tiene naturaleza privativa de los cónyuges). No obstante, para liquidar la sociedad, es necesario previamente haberla disuelto.

Como forma práctica, en cualquiera de los anteriores supuestos, hay tres opciones:

Opción A: Venta de la vivienda a un tercero

Es la opción más limpia y recomendada. Se pone la casa a la venta, se liquida la hipoteca pendiente con el dinero obtenido.

Opción B: Un cónyuge adquiere el inmueble

Si uno de los dos quiere quedarse con la vivienda, se realiza una extinción de condominio o una liquidación de gananciales (bien parcial o bien total). El cónyuge que se queda con el inmueble compensa económicamente al otro por su parte del valor actual de la casa.

  • ¡Atención! Para que esta operación sea segura, el banco debe aceptar una novación de la hipoteca para sacar del contrato al cónyuge que se va.

Opción C: Venta forzosa o subasta pública

Si no hay acuerdo mutuo para vender ni para que uno se la quede, tanto en el contexto de liquidación de gananciales como en el de extinción del condominio, el juez ordenará la venta de la casa en subasta pública. Esta es la peor opción económica, ya que la vivienda suele venderse por un valor muy inferior al de mercado y genera altos costes judiciales.

Consejos:

  1. Priorizar el mutuo acuerdo: Un convenio regulador bien negociado os ahorrará miles de euros, años de litigios y el desgaste emocional.

  2. Consulta con tu banco antes de firmar: Antes de acordar que uno se queda la casa, aseguraos de que la entidad bancaria aprobará la salida del otro de la hipoteca.

  3. No dejes de pagar la hipoteca: Aunque estés enfadado/a porque has tenido que dejar la casa, impagar la hipoteca no es una opción.

¿Necesitas ayuda con tu divorcio y tus bienes?

El reparto de los bienes del matrimonio y la gestión de una hipoteca conjunta requieren un análisis minucioso para evitar cargas fiscales inesperadas o quedar atrapado en una deuda que ya no te corresponde.

En Ortolá Dinnbier Abogados de familia analizamos tu caso de forma personalizada para encontrar la solución más ventajosa para ti y proteger tu estabilidad económica de cara al futuro. Contacta con nosotros y resolveremos tus dudas.

0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

963 94 40 50